Monumento a Pugliese

31 de julio de 2008
  • Queremos valorar las figuras de nuestra cultura.
  • Por eso estamos homenajeando a Osvaldo Pugliese, uno de los artistas más significativos y queridos de nuestra música porteña.
  • Al cumplirse trece años de su fallecimiento, reparamos y reinauguramos su monumento en la plazoleta ubicada en el cruce de las avenidas Corrientes, Scalabrini Ortiz y Luis María Drago, en Villa Crespo.
  • La reparación del monumento es un desagravio a la memoria de Pugliese después del acto de vandalismo del que fue víctima.
  • Con esto queremos demostrar que la música ciudadana ocupa un lugar importante dentro de las acciones de nuestro gobierno.
  • También vamos a enviar a la Legislatura un proyecto para cambiar el nombre de la estación de subte Malabia por el de Pugliese.
  • Estamos haciendo lo que quieren los vecinos de Villa Crespo, que consideran al artista como un ícono del barrio.

Un comentario

  • El Bambi dice:

    Apoyo la iniciativa.

    ¿Llegará el día en que se aplique el famoso “rompe, paga” que nos marca la universidad de la calle? El Rectorado de la UBA, en la calle Viamonte, quedó todo pintarrajeado, incluido el asfalto de la calzada. La Catedral lleva innumerables maltratos que son velozmente cubiertos con nueva pintura, a expensas de nosotros, los vecinos. Y en la cuadra vecina a la jefatura de gobierno de la ciudad, en San Martín entre Bartolomé Mitre y Perón, pueden verse las pintadas en los edificios de enfrente de la catedral, que arruinan lo que es una buena arquitectura en una zona que además tiene mucho turismo.

    Esto me vino a la mente a raíz del arreglo del monumento a Pugliese. En este caso, supongo que habrá sido imposible saber quién fue el infeliz que le propinó la paliza, pero en casos como el del Rectorado, los responsables no son difíciles de identificar. La otra vez en la Plaza Libertad un nene del secundario estaba escribiendo en el monumento a Alsina, le llamé la atención y dejó por un minuto su obra, para seguramente retomarla cuando me fui.

    Creo que el problema es la sensación de impunidad para pintar y romper cualquier cosa en cualquier lado. No hay idea de que el espacio público es de todos, pero además no hay castigo justo para los que hacen lo que quieren con lo que es nuestro.

    En las plazas, bastaría con el clásico guardián, aunque por la noche no estaría. Las cámaras también pueden prevenir. Pero a veces, basta con la decisión política de reclamar que “el que rompe, paga”, como hicieron muy bien en el caso de la Plaza de los Dos Congresos.

    Saludos y gracias por el espacio, que sigo siempre y permite compartir inquietudes como no se hacía antes.

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